Las fortalezas, debilidades y desafíos de los servicios sociosanitarios en Chile en torno a la demencia

Las fortalezas, debilidades y desafíos de los servicios sociosanitarios en Chile en torno a la demencia

Camila Rivera.

En consonancia con la realidad de los países más desarrollados, Chile hace más de una década ha impulsado (Abusleme, 2018), medidas y acciones que permitan mejorar la calidad de vida de aquellos que padecen demencias y de sus familias, estas últimas gravemente afectadas por la sobrecarga que implica la labor de cuidado (Correa, 2015). El panorama, aunque complejo desde su abordaje técnico y social, ha incentivado numerosas iniciativas de calidad para manejar el escenario actual y el que proyectan los análisis internacionales que se suman a la discusión de las políticas públicas a nivel global (Palacios, 2018).

Cabe señalar que la manera en que se han dispuesto los programas desde lo público y privado en Chile, se manifiestan fenómenos distintos según el tipo de representación y valorización que hacen las entidades desde lo profundo de su ideación y estructura (Araya, 2002). Por ejemplo, la red de salud pública, tiene como deber contextualizar las realidades que aquejan a la comunidad y tratarlas, sometiendo al sujeto afectado por la enfermedad, al rigor de los esquemas que se han establecido para categorizar y facilitar la atención de parte de los especialistas y personal a cargo. Este reduccionismo es necesario para darle funcionalidad al sistema y hacerlo viable en su complejidad. Por otra parte, se encuentran las iniciativas privadas, como COPRAD o la Corporación Alzheimer Chile (SENAMA. 2017), que debido a la posibilidad de configurarse desde la plenitud de un concepto que evalúa objetivos de abordaje específico, y que no conforma un sistema  complejo sino la ideación particular de un grupo de personas, se genera un escenario más flexible, con la posibilidad de actuar con mayor focalidad.

Es muy importante considerar estas representaciones a la hora de analizar lo que se pretende conseguir en la comunidad con lo que propone el Plan Nacional de Demencias, puesto que uno y otro sistema (privado y público) tiene sus restricciones y sus ventajas a la hora de desarrollar sus programas. Sin duda la planificación de un abastecimiento masivo de herramientas que permitan resolver problemáticas de inmediatez que produce la enfermedad, debe ser abordado por el sistema público, que es lo que estandarizadamente ha estado realizando a través de los programas preventivos en atención primaria con el EMPAM y EFAM (SENAMA, 2017), a la vez que la canalización de los resultados hacia correctas derivaciones de especialidad. También se suman en este sentido, medidas en la atención secundaria como el Programa para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias del Ministerio de Salud, que se enfoca a la problemática de modo más profundo, pero aún considerando los contextos que le permiten dar funcionalidad y practicabilidad a una realidad tan compleja y multidisciplinaria como es la demencia (Palacios, 2018).

De esta última mirada, viene su “complementariedad”, ofrecida por la variedad de aspectos particulares escaneados por aquellos que trabajan de una forma más libre y personalizada, empresas u organizaciones, con la realidad que han acusado y que los unió en la conformación de una entidad resolutiva, cuyo fin es actuar en torno a esa específica necesidad. Por lo tanto, su radio de acción es mayor y dispone de más tiempo para observar, evaluar y tratar el problema, que en el fondo es “su problema”, “su razón de existir y elaborar un servicio”.

Es en este sentido, que la debilidad de un sistema (público), es la fortaleza del otro (privado) y viceversa. Por lo mismo, un Plan Nacional de Demencias, tendría que considerar aquellos aspectos que no están al alcance desarrollar desde el sistema que la ampara, esencialmente público, que son las organizaciones desde lo civil. A pesar de que el Plan lo contempla dentro de las Acciones de su Objetivo número 8 (SENAMA, 2017), lo concibe apenas como un “apéndice que es necesario no olvidar”, cuando en realidad debiera considerarse como parte de las Acciones de todos sus Objetivos, partiendo de la base que es la misma sociedad civil la que comprende mejor esta realidad, según es ella quien la vive, reporta y mayormente resuelve en lo cotidiano.

Lo paradójico, es que es un plan de demencias, que fue movilizado e incentivado por organizaciones de la sociedad civil e internacional, cuya recolección de firmas para llevar a cabo su realización fue conseguida por COPRAD, personalidades de la cultura, empresarios, entre otros (COPRAD, 2018). Desde este punto de vista, ¿Cómo entendemos que el mismo plan, reclamado por dichas entidades, no las considera con el protagonismo y capacidad que han demostrado tener en este escenario para concretar tan ambiciosa edificación?

El Estado, en este sentido, tiende a concebirse como un entidad que intenta cubrir ampliamente nuestras necesidades (MINSAL, 2018), con el objeto de reducir costos al usuario, cuando su institucionalidad no le permite permear hacia las diversas y complejas micro-realidades de las que está conformado nuestro país. Sus desafíos son muchos en este sentido e inabordables, por lo que la palabra multidimensional a la que se hace tanto referencia en estas temáticas, debiera consistir en concebirse y autodefinirse como unidimensional (a pesar de su multidisciplinariedad), para recurrir a los apoyos que lógicamente exige un servicio de tal magnitud. Aunque claramente, para considerar a los actores privados de nuestra sociedad dedicados al abordaje de la demencia, el Estado tendría que destinar una cantidad importante de recursos para subsidiar las distintas propuestas, que podrían mejorar considerablemente la calidad de vida de cada adulto mayor en esta condición y su familia. Para ello no solo se requiere entender esta realidad, sino también de una importante voluntad política (AgeWatch, 2018).

Dicha reflexión la realizo como resultado de mi trabajo diario en torno a los adultos mayores, la experiencia observada a través de ellos, entre referencias bibliográficas y audiovisuales que aportan a desarrollar las concepciones que se tienen de una realidad tan cruda como es la demencia en nuestro país. Es muy difícil que una política pública aborde al 90% de las personas con demencia que no son diagnosticadas en países como el nuestro (Abusleme, 2018), en vías de desarrollo, y que por no ser diagnosticadas, no reciben la ayuda necesaria para tratar su condición. Sería de gran ayuda que la planificación de los distintas ofertas de educación en torno a la temática de la vejez y la demencia, puedan organizarse con el apoyo de organizaciones, departamentos municipales y públicos para fomentar prácticas, investigación, emprendimiento, propuestas y análisis de situaciones actuales y reales, para acudir de manera más efectiva a la inmediatez con se requiere actuar y resolver una de las problemáticas socio-sanitarias más complejas que ha tenido que enfrentar nuestro país (FLACSO, 2015).

Una sociedad ideal en esta materia, sería por ejemplo, una en la cual todos conociéramos lo que significa la vejez, sufrir una demencia y qué necesidades tienen aquellos que los cuidan, de manera que un joven que sale de su escuela y ve que un familiar, un vecino o un conocido cuidador, debe hacer un trámite, o salir a comprar, el joven se ofrezca a cuidar al enfermo (considerando que el enfermo aún puede realizar sus ABVD), o puedan sentirse llamados a colaborar con organizaciones, crear actividades cognitivas interesantes y entretenidas para estimularlos, entre otra infinidad de actividades que solo puede ofrecer una sociedad concientizada, educada y comprometida con la vulnerabilidad de nuestros adultos mayores.

BIBLIOGRAFÍA

Palacios, J. (2018) Panorama mundial, epidemiología y nuevas tendencias para el abordaje de las demencias. En Diplomado Personas mayores y demencias: abordaje gerontológico. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.

Abusleme, M. (2018) Servicios Sociales disponibles en Chile para la atención de personas con demencia. En Diplomado Personas mayores y demencias: abordaje gerontológico. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.

AgeWatch (2015). Índice Global de Envejecimiento, AgeWatch 2015. En Diplomado Personas mayores y demencias: abordaje gerontológico. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.

MINSAL (2017) Plan Nacional de Demencias. (1ª ed.) Santiago, Chile. En Diplomado Personas mayores y demencias: abordaje gerontológico. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.

SENAMA, 2015 (Ed.) La construcción social de las demencias en personas mayores de la Región Metropolitana, Chile. (1ª ed.) Santiago, Chile.

Correa, J. (2015) El cuidado para los responsables principales de las personas mayores con demencia. SENAMA (Ed.) La construcción social de las demencias en personas mayores de la Región Metropolitana, Chile. (1ª ed., pp. 139-187) Santiago, Chile.

Araya, S. (2002). Las Representaciones Sociales: Ejes teóricos para su Discusión. Cuaderno de Ciencias Sociales 127. FLACSO. Recuperado de http://www.flacso.or.cr/index.php/component/flippingbook/book/16?page=5&Itemid=589

COPRAD (2018). Campaña No Te Olvido. Recuperado de http://www.coprad.cl/nuestro-trabajo/campana-no-te-olvido/

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