El rol de las funciones cognitivas en las demencias

El rol de las funciones cognitivas en las demencias

Camila Rivera.

La principal característica de las demencias, es el deterioro acentuado y progresivo de las funciones cognitivas debido al daño estructural y funcional del cerebro (Palacios, 2018), en el que se depositan (si bien no en todas las demencias), intra y extracelularmente proteínas anómalas, y a reducir, como sucede en la enfermedad de Alzheimer, el tamaño del cerebro (Acarín & Malagelada, 2017). Afecciones de otro tipo en relación a la demencia son la atrofia del hipocampo (zona del cerebro fundamental para los procesos del aprendizaje y memoria), se reduce la neuroplasticidad, se produce neuroinflamación (por ejemplo en las células gliales que actúan en los mecanismos de la sinapsis), o se infartan zonas del cerebro como es el caso de las demencias vasculares, entre otras anomalías. Este daño de la capacidad cognitiva va afectando al enfermo de diversas formas, altera su pensamiento, su capacidad de razonar, de expresarse (afasia), leer o comprender lo que lee, su capacidad de distinguir los objetos, signos o símbolos (agnosia), sus habilidades visoespaciales, visoconstructivas y visoperceptivas, ejecutivas y lógico-matemáticas. También presentarán problemas para coordinar los movimientos en torno a un objetivo (apraxia), alteraciones conductuales, neuromusculares y trastornos del ánimo debido al mismo efecto del deterioro cognitivo-neurológico.

Actualmente no existe cura para la demencia, sin embargo para enfrentar este deterioro de las funciones cognitivas, se plantean terapias farmacológicas para controlar la producción de las proteínas anómalas. También se recetan antipsicóticos para evitar crisis y alucinaciones y vitaminas como la D y la B12, que en caso de ser deficientes en el afectado, profundizan el deterioro. Por otra parte, encontramos las terapias no farmacológicas que permiten estimular las funciones cognitivas (Martínez, 2002) a modo de potenciar las reservas cognitivas, preservar habilidades y desarrollar nuevas sinapsis o aprendizajes para compensar las funciones deterioradas (Cabras, 2012).

Según mi experiencia realizando terapias no farmacológicas en adultos mayores con demencia, es posible generar retraso en los deterioros, principalmente gracias a un estimulación variada y constante con materiales vistosos y que estimulen las emociones. Es muy importante estimular lo psicoafectivo en estos procesos, puesto que la vida emocional en estos adultos mayores es muy rica y se mantiene viva durante la enfermedad (Guzmán-Vélez, 2014).

Referencias bibliográficas:

Acarín, N. & Malagelada, A. (2017) Alzheimer, envejecimiento y demencia. RBA Libros (1ª ed.) España.

Martínez, T. (2002) Estimulación cognitiva: guía y material para la intervención. Consejería de Asuntos Sociales (Ed.). Principado de Asturias, España.

Guzmán-Vélez, E. (2014). Feelings Without Memory in Alzheimer Disease. Cognitive and behavioral Neurology. 27(3) 117–129. doi: 10.1097/WNN.0000000000000020.

Cabras, E. (2012), Plasticidad cognitiva y deterioro cognitivo, Tesis doctoral no publicada, Universidad Autónoma de Madrid, España.

Palacios, J. (2018) Panorama mundial, epidemiología y nuevas tendencias para el abordaje de las demencias. En Diplomado Personas mayores y demencias: abordaje gerontológico. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile.

Camila Rivera administrator

Leave a Reply